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Abundan las teorías y existen aun más preguntas en cuanto a lo que le sucede a los seres humanos cuando mueren. De hecho, pocos saben de donde venimos, o si hay algo que agregar a nuestra experiencia aparte de esta vida sobre la tierra. Los Mormones creen que hay una vida después de ésta, y que también hubo una vida antes de ésta. Siempre hemos existido en una forma u otra, pero nuestro Padre Celestial nos organizó en espíritus, nos enseñó y nos dio poder para escoger entre el bien y el mal, después preparó la Tierra y aquí nos envió con cuerpos de carne y huesos.

A donde va el Espíritu cuando nuestro cuerpo muereEditar

Nuestra vida en la Tierra no es el acto final de nuestra existencia. Nuestros espíritus continúan existiendo después de que nuestros cuerpos mueren. Mientras no podemos estar seguros de cómo esto sucede hasta que nosotros mismos muramos, los espíritus de los muertos parten de este mundo y son asignados a uno de dos lugares: el paraíso espiritual o la cárcel espiritual. Esto no es como la explicación tradicional del Cielo e infierno.

El paraíso espiritual es a donde van los espíritus de aquellos que fueron bautizados y se mantuvieron obedientes a Dios en esta vida. La cárcel espiritual es para los espíritus de aquellos que no fueron bautizados o que fueron desobedientes a Dios. A veces se le refiere a la cárcel espiritual como Infierno, pero los espíritus en la cárcel espiritual son enseñados por aquellos que están en el paraíso. Pueden aprender el Evangelio de Jesucristo y aceptarlo. Los mormones llevan a cabo ordenanzas en los templos a favor de los muertos para que esos espíritus puedan recibir las ordenanzas necesarias para su salvación. De este modo, aquellos que mueren sin el bautismo pueden en verdad ser bautizados. Cuando estos espíritus aceptan el Evangelio, se arrepienten, y son bautizados, también pueden entrar en el paraíso espiritual.

ResurrecciónEditar

Después que Cristo venga a la tierra otra vez, aquellos que están muertos resucitarán. Todos, tanto los justos como los malvados, recibirán su cuerpo nuevamente, pero en un estado perfecto. Este es uno de los dones de la Expiación del Salvador: que nuestros cuerpos serán nuestros para siempre. Así como por la transgresión de Adán el hombre se volvió mortal, por la Expiación y resurrección, el hombre puede volver a ser inmortal.

El JuicioEditar

Cuando resucitemos, seremos juzgados de acuerdo a nuestra fidelidad a Dios. Estando frente de El, nuestras mentes serán las mismas que tenemos ahora, pero nadie podrá negar su merecida culpa. La justicia y misericordia de Dios serán claras y perfectas, y nadie podrá negar que El es justo.

Después de ese juicio, heredaremos un reino, o un grado de gloria. En diferencia a muchas denominaciones cristianas, los mormones creen que hay tres reinos del cielo, y grados de gloria en esos reinos. El “infierno” se llama Las Tinieblas de Afuera, y es el único lugar donde no hay nada de gloria. Los tres reinos de gloria son Celestial, Terrestre, y Telestial.

Reinos de GloriaEditar

El Reino CelestialEditar

En el Reino Celestial, hombres y mujeres viven en la presencia de Jesucristo y de nuestro Padre Celestial por la eternidad. El Reino Celestial es para todos que hayan creído en Jesucristo, hayan sido bautizados por la debida autoridad, y hayan guardado los mandamientos y se arrepintieron hasta el fin de su vida terrenal. Esto también incluye el recibir todas las ordenanzas del Evangelio, y a aquellos que no recibieron el Evangelio verdadero durante su vida, pero que lo hubieran aceptado si lo hubieran recibido. Los niños que mueren antes de llegar a los ocho años —la edad en que los mormones creen que las personas empiezan a ser tentadas por el diablo y empiezan a ser responsables por sus pecados—son automáticamente salvados en el Reino Celestial.

El Reino Celestial en sí tiene tres grados de gloria. Para entrar en el grado más alto de gloria, una persona se debe casar en el templo y guardar los convenios allí hechos. Ni el hombre ni la mujer pueden entrar a este grado de gloria solos. Esto es porque en este grado de gloria, los hombres y las mujeres pueden tener posteridad (hijos). Estos hombres y mujeres continuarán aprendiendo y creciendo para prepararse para su papel de padres eternos. Aquellos que sean dignos y estén dispuestos tendrán la oportunidad de casarse, ya sea en la Tierra o después de su muerte. El grado más alto de gloria es donde nuestro Padre Celestial puede en verdad conceder todo lo que tiene a sus hijos, porque aquí podrán tener posteridad eterna como el la tiene.

El Reino TerrestreEditar

Se describe que el Reino Terrestre es tan diferente al Reino Celestial, como la luna lo es del sol. Allí, mujeres y hombres estarán en la presencia de Jesucristo, pero no en la presencia de nuestro Padre Celestial. Este reino es para aquellos que no aceptaron el evangelio hasta después de la muerte (exceptuando a los que lo hubieran aceptado en vida, si hubiera estado disponible). También, es para los miembros de la iglesia verdadera (La Iglesia Mormona) que no fueron “valientes en el testimonio de Jesús” (DyC 76:79). Habrá gente que generalmente fue buena, pero serán aquellos que fueron “fueron cegados por las artimañas de los hombres” (DyC 76:75).

El Reino TelestialEditar

El Reino Telestial es para aquellos que nunca aceptaron el evangelio y nunca recibieron un testimonio de Jesucristo durante su vida en la Tierra ni en la Cárcel Espiritual. Ellos saldrán de la Cárcel Espiritual y heredarán la gloria telestial. Todavía es un reino de gloria, pero se le compara con el pequeño brillo de las estrellas a comparación con la luz de la luna, y el brillo del sol.

Las Tinieblas de AfueraEditar

Las Tinieblas de Afuera, otras veces llamada perdición, no es un grado un de gloria, y no recibe nada de la gloria de Dios. Es como el último infierno, y es reservado para aquellos que conocen la verdad pero la niegan. Hay algo de incertidumbre en cuanto a la cantidad de conocimiento que se debe tener para poder negar a Dios en verdad. Doctrina y Convenios 76:31 dice que serán “los que conocen [el] poder [de Dios], y han llegado a participar de él, y se dejaron vencer a causa del poder del diablo, y niegan la verdad y se rebelan contra [el] poder [de Dios].” En estos mismos versículos, dice que hubiera sido mejor para estas personas, conocidas como “hijos de perdición”, que nunca hubieran nacido. Vivirán con el diablo y aquellos que lo siguen por toda la eternidad.

ConclusiónEditar

Dios ha dejado suficiente espacio para todos en el Reino Celestial, y es su deseo que todos seamos dignos de esa gloria. Todos tendrán suficientes oportunidades para recibir las glorias más altas. Nuestro Padre Celestial conoce los deseos de nuestros corazones, y nos juzgará por ellos y por nuestras acciones. Como Padre de nuestros espíritus, el nos ama y quiere darnos toda su gloria y todo su gozo. El quiere dar a cada uno de nosotros una herencia, y si vivimos por su palabra, podemos recibir todo lo que el tiene.

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